Unai Lauzirika- Lector en Leipzig: "Todos los alumnos dan una oportunidad al euskera, sin prejuicios"

Euskara. Kultura. Mundura.

14-11-2017

¿Qué es un lector o lectora? ¿Qué trabajo realiza? ¿Cómo es su día a día? Hemos decidido responder de primera mano a todas las dudas que tenéis sobre los lectorados. ¿Y quién mejor que un lector de lengua y cultura vasca para contároslo?

Originario de Lekeitio, Unai Lauzirika lleva cuatro años en Leipzig (Alemania), trabajando como profesor de euskera y cultura vasca.  Forma parte de la red de lectorados del Instituto Etxepare, formada por 30 profesores en 34 universidades de todo el mundo. ¿Te interesa formar parte de esa red? Sigue leyendo para conocer de cerca la experiencia.

¿Qué es un lector o lectora? ¿Qué trabajo realiza? ¿Cómo es su día a día? Hemos decidido responder de primera mano a todas las dudas que tenéis sobre los lectorados. ¿Y quién mejor que un lector de lengua y cultura vasca para contároslo?

Originario de Lekeitio, Unai Lauzirika lleva cuatro años en Leipzig (Alemania), trabajando como profesor de euskera y cultura vasca.  Forma parte de la red de lectorados del Instituto Etxepare, formada por 30 profesores en 34 universidades de todo el mundo. ¿Te interesa formar parte de esa red? Sigue leyendo para conocer de cerca la experiencia.

 

¿Cómo definirías la figura del lector o lectora de euskera y cultura vasca?


Los lectores somos profesores y así nos ven los alumnos;  en ese sentido el nombre es solo un matiz. Aún y todo no somos meros profesores; de alguna manera trabajamos como embajadores ya que somos la única representación vasca frente a los alumnos y profesores. Más que representantes diría que somos mediadores. Un lectorado es escaparate o puerta hacia el País Vasco, o debería serlo. Eso también debe reflejarse en la programación, ofreciendo diferentes actividades y eventos. Ese es, en mi opinión, el trabajo del lector.

De la misma manera, si queremos destacar nuestra labor, el lector tiene que ser una persona activa que se relaciona con el resto del departamento. Es necesario expandir la red de relaciones y conocer lo que hace cada uno. En el caso de Leipzig se aprenden el gallego, catalán, sorabo, irlandés y más lenguas. Es responsabilidad del lector situar y mostrar los estudios vascos en esta oferta.

 

¿Cómo es tu trabajo en el día a día? ¿Y tu experiencia como lector?


El trabajo del lector es muy agradable. Se sitúa en el día a día de la universidad: a demás de las reuniones puntuales del departamento, consiste en llevar acabo el programa académico en el horario acordado. Además, el lector tiene la oportunidad de investigar y aprender más por su cuenta; una vez metido en el mundo académico tiene la responsabilidad de mejorar en su trabajo.

Además de las clases diarias, mencionaría la importancia de los eventos, ya que nos dan la oportunidad de alejarnos del trabajo diario y traer a artistas, expertos o escritores vascos. La organización de estos eventos exige trabajo, pero los resultados son muy buenos y es un lujo para alumnos y profesores el conocer de cerca a los invitados.

Respecto a las clases, diferenciaría las de euskera y las de cultura, ya que acuden alumnos de perfiles muy diferentes. En las clases de euskera, el objetivo es conocer la lengua y los aspectos generales de la cultura, hablar. Las de cultura, en cambio, son en alemán y se trabajan muchos temas. Al principio trabajamos temas de lingüística (diacronía, tipología, etc.) y a medida que avanza el semestre se trabajan otros aspectos como las políticas lingüísticas, literatura... Por lo tanto, el interés y la aplicación de lo aprendido de estos alumnos es totalmente diferente. Algunos alumnos no quieren comenzar a aprender un nuevo idioma, pero tienen gran interés en conocer el funcionamiento interno de una lengua extranjera. También tenemos a los que tienen interés en la historia o literatura. Los alumnos tienen intereses muy diferentes y hay que saber responder a todos ellos.

 

¿Qué perfil tienen tus alumnos? ¿Qué lleva a los alumnos alemanes a estudiar euskera?


 

Se sitúan en una franja de edad entre 22-27 años; la mayoría son mujeres, solo el son hombres y son de carreras de interpretación o lingüística, aunque a veces también se animan los de estudios africanos o japoneses. Hay de todo. Cuanto más diferente es su procedencia, mejor ambiente tenemos en clase.

La mayor ventaja de trabajar fuera es que los alumnos vienen de por sí muy motivados. Aquí los alumnos no tienen necesidad de un título para trabajar, su motivación no es instrumental, tienen interés real. Les interesan los idiomas y se nota que les gusta venir a clase. En Leipzig, hemos tenido clases a las 7 y media de la mañana y nunca han faltado, no hay mejor ejemplo que ese. A veces también vienen como oyentes a las clases de cultura vasca; como la programación es pública cualquiera que tenga interés puede venir.

En cuanto a la motivación, no se puede meter a todos los alumnos en el mismo saco. Algunos conocen nuestra lengua o cultura (sobre todo la música), porque ya han estado en el País Vasco. Otros tienen un interés práctico, quieren aprender una lengua minoritaria o lingüísticamente atractiva para completar su perfil académico. También han solido venir los que tienen pareja vasca, ese siempre es un buen argumento para aprender una lengua. Aún y todo, al mencionar una característica común, diría que todos le dan una oportunidad al euskera, sin prejuicios. Aquí no hay prejuicios, son jóvenes y quieren probar. Por eso digo que el trabajo del lector es “fácil”, porque el extranjero es un buen público.

 

¿Además de las clases organizáis otro tipo de eventos?


 

Organizamos diferentes actividades y charlas durante el curso. Además de actividades usuales como la Korrika o proyecciones de cine, también se pueden mencionar encuentros de cocina o los cursos de danza. Por ejemplo, este año la nuestra becaria Amaia Bergara ha ofrecido un curso de danza al que han acudido muchos alumnos. Pero más que las actividades dirigidas a los alumnos, destacaría las actividades organizadas a nivel universitario, la participación de los invitados.

En los últimos cuatro años hemos traído a 20 expertos o escritores vascos a Leipzig, y eso da visibilidad a nuestra oferta, tanto dentro del departamento como frente a los alumnos. El alumno que se matricula en estudios vascos sabe que tendrá la oportunidad de formarse en diferentes temas y también suele venir gente de otros departamentos. En los últimos años hemos organizado actividades sobre lingüística, políticas lingüísticas, charlas, cursos...

 

¿Qué consejo le darías a un nuevo lector?


 

Que empiece con ganas. El trabajo del lector es un reto interesante para cualquiera; el dar clases en otro idioma y amoldarse a universidades extranjeras exige esfuerzo, pero si lo coges con ganas y de forma seria, es un lujo. Como he dicho antes, la motivación propia de los alumnos facilita el trabajo: Además de eso, te da la oportunidad de vivir en otro país, en un trabajo que te gusta. Puedes aprender mucho en un entorno rodeado de gente.

Además de eso, este trabajo tiene un gran punto a favor: todo lo que haces es para ti. Siempre aprenderás algo de cada tema que prepares y de cada actividad que organices. Complementarás lo ya aprendido e irás modificando y mejorando lo ya creado. Al fin y al cabo, es un proceso de desarrollarse. El crear la programación y el material el primer año exige trabajo,  pero una vez cogido el ritmo, aprendes a amoldar el material y crear nuevos módulos. Conocer de cerca a los invitados y acudir a las actividades organizadas por otros compañeros siempre es enriquecedor.

También recomendaría tomarse el trabajo en serio y con esfuerzo, en una universidad hay que demostrar nivel y no olvidemos que somos embajadores de nuestra tierra. Para la mayoría de alumnos somos el único referente vasco y esa responsabilidad hay que tomárselo en serio. Pero el trabajo bien hecho siempre da buenos resultados. Animaos, ¡es un trabajo genial!

 

 

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